Bye bye…

He decidido tirar mis zapatos rojos. Me encantan los zapatos rojos. Llevo años teniendo algún par de zapatos rojos. Pero ya no.

Bye Zapatos

Supongo que en el momento en el que unos zapatos te hacen sangre, es el momento de tirarlos, por mucho cariño que les tengas… ¡al final son sólo unos zapatos!

Ahora no estoy muy seguro, pero creo que me encantan los zapatos rojos desde que vi En el nombre del padre. Una película genial en la que cuando la policía británica está torturando a los protagonistas, se reconocen por los zapatos. Se me acaban de poner los pelos de punta.

En el nombre del padre
Es curioso, porque el otro día la pusieron por la tele y deben tener algo estropeado porque el sonido iba desfasado y la imagen se entrecortaba en una escena. Y o estoy paranoico o creo que la vez anterior que la pusieron pasaba lo mismo. Me encanta cuando el prota llega a casa vestido con toda la ropa (que tenía por la pasta que le robaron a la puta) y como se le quedan los ojitos a su hermana pequeña.

En fin, a programar.

Parece que mi proyecto mola

Esta mañana tenía tutoría con Iria (me perdonará por linkarla de tú) para hablar sobre como enfocar mi trabajo dirigido y la verdad es que si soy capaz de hacer lo que he propuesto… me va a crecer el ego una tonelada métrica (que son 1000 kilos, no 1000 km).

Se trata de hacer un trabajo de ethernet en tiempo real (no, no me voy a molestar en explicarlo) y no sólo en plan teórico sino que igual puedo cacharrear con un RTLinux y aunque no lo parezca, eso puede ser un salto muy grande de formación friki 🙂 .

Por si trabajar en una tecnología en desarrollo no fuera suficiente, me encuentro esta tarde con un correo comentando que me van a proponer (ellos a mi) para una ayuda de la Universidad.

Aunque no me la den, aunque el trabajo me lleve vidas… el simple hecho de que alguien me diga “tu frikeza es bienvenida” me llena de alegría.

Normal que hoy en el pleno de jóvenes estuviera un poco descentrado.