Me lo quedo

No sé que tiene esta La Laguna mía que me hace querer escribirlo todo.

Pero sintiéndolo mucho, me voy a guardar todo lo importante, al menos un par de semanas y ya veré si luego me lo escribo por aquí, para que no se me olvide.

No estoy muy seguro, pero imagino que hará unos diez años que tengo ordenador y… ¡joder, como cambia el cuento, Caperucita! Ahora tengo Linux en vez de win98. Ahora no tengo que esperar minutos a que se abran los programas. Utilizo el WiFi de alguien que no conozco y me va mejor que la conexión de módem 56k que tenía antes, justo ahora, para motivarme escucho A Perfect Circle o Tool en vez de Guns N’ Roses. Tengo un portátil, con lo que los odiaba…

Pero hay cosas que no han cambiado un pelo. Llevo un pantalón del Barça y una camiseta vieja, sigo durmiendo en la buhardilla, a pesar de que a mi madre no le guste, hace frío en esta ciudad, sigo teniendo el mapamundi en la pared, el camino a casa me sigue pareciendo fascinante y me alimenta por dentro, como los bifidus…

Y hay un punto medio, no paro de cambiar. ¿Eso va en las cosas que cambian o en las que no? No voy a contar más, es como si me acabaran de dar un balonazo en el estómago y bastante tengo con tratar de coger aire. Me encantaría gritar bien alto, pero uno sabe que hay prioridades.

Estoy en mi casa, a veces viene bien respirar aire limpio y ver las cosas con perspectiva, pero sólo un momento, no podemos perder mucho más.

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