Mi patria es de un almendro

Esta mañana, de camino al trabajo he visto muchos almendros en flor y no me ha quedado más remedio que estar melancólico todo el día, pensando en el almendro que había en mi calle hasta hace unos años. Dejo este poema de Nicolás Estévanez dedicado a Canarias.

La patria es una peña,
la patria es una roca,
la patria es una fuente,
la patria es una senda y una choza.

Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.

A veces por el mundo
con mi dolor a solas
recuerdo de mi patria
las rosadas, espléndidas auroras.

A veces con delicia
mi corazón evoca,
mi almendro de la infancia,
de mi patria las peñas y las rocas.

Y olvido muchas veces
del mundo las zozobras,
pensando de las islas
en los montes, las playas y las olas.

A mí no me entusiasman
ridículas utopías,
ni hazañas infecundas
de la razón afrenta, y de la Historia.

Ni en los Estados pienso
que duran breves horas,
cual duran en la vida
de los mortales las mezquinas obras.

A mí no me conmueven
inútiles memorias,
de pueblos que pasaron
en épocas sangrientas y remotas.

La sangre de mis venas,
a mí no se me importa
que venga del Egipto
o de la razas célticas y godas.

Mi espíritu es isleño
como las patrias rocas,
y vivirá cual ellas
hasta que el mar inunde aquellas costas.

La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.

La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.

Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.

Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.

Colgado de esos ojos

Ahí estábamos, la realidad y yo, enemigos traicioneros y ávidos de venganza. Cara a cara, como no pocas veces en el pasado, con la única diferencia de que esta vez ambos queríamos terminar nuestra relación para siempre.

Estiré mi brazo izquierdo, la palma de la mano a hacia afuera, con los dedos en tensión. Pasé el codo por encima de aquel atajo de cables que me reunían con la realidad. Una vez que dejé el codo a la izquierda, seguí girando el brazo, con mucha fuerza, por debajo de los cables, terminando de empujarlos con el antebrazo y aplastándolos con la mano hacia abajo.

Los cables eran elásticos, pero eran muchos, no en vano mi unión con la realidad había sido, hasta ahora, muy estrecha por momentos, más relajada otros. Eran de un color blanco sucio y no blanco brillante como mucha gente había declarado antes.

Me hubiera resultado mucho más fácil agarrar aquello con el brazo derecho, pero a la hora de cortar… lo hubiera pagado, ya que era complicado. El primer golpe fue el más fácil de dar, de arriba a abajo, con mucha rabia y me llevé por delante bastantes nexos con la realidad. A medida que iba cortando, la rabia se apoderaba de mi, más que dar tajos trataba de apuñalar y… la eficacia se veía mermada. Pronto también mis fuerzas y mi lucidez.

Al final, con mucho esfuerzo y relativo desvarío me encontré con un solo cable. Tensé el brazo, magullado por la tensión sufrida, eché la espalda hacía detrás, con los talones bien clavados al suelo, haciendo palanca con todo mi cuerpo. Sabía qué cable era el que quedaba, eran unos ojos preciosos, brillantes y divertidos.

Tome el cuchillo como si me fuera a defender, con la hoja hacia abajo, disfruté del último recuerdo de esos ojos, cerré los míos y moví el brazo hacia arriba, rápido, tajante y… espero que certero.

Me sentí caer.

Seguía con los ojos cerrados, cayendo.

Por fin era libre de la realidad, abrí los ojos, dispuesto a disfrutar de la caída. Según comencé a ver, me paré en seco, con la espalda arqueada, como flotando. Ya no eran unos ojos lo que me tenía atado, era una forma de mirar.

Agradecido de que me fuera permitido llevarme ese recuerdo a mi nueva consciencia, sonreí, levité un tiempo más, disfrutando del regalo. Luego me puse en pie y salí a investigar que ocurría en el mundo que tanta veces había soñado desde fuera y por fin podía disfrutar desde dentro.

Hola Mundo Maemo

Ya voy teniendo algo que enseñar, por supuesto es poca cosa. El hola mundo es el principio, pero te dice que todo se ha instalado correctamente, y ese es un primer paso, pero importante.

Otra cosa que he hecho es instalar git para mi pfc. La idea no es solo usarlo para el pfc, sino que me gustaría hacer público todo mi código personal por si a alguien le resulta útil, quiere reírse un rato o echarme una mano.

Cuando tenga más datos de mi git o algún progreso más con maemo, seguiré informando.

Comienzo el PFC

Nokia 810 Supongo que ya era hora de ir haciendo algo ‘de provecho’, después de tanto tiempo programando cosas por afición, por fin me llega la hora de programar para un fin concreto. De acuerdo, en las prácticas de clase también se programa… pero menos de lo que nos parece durante las clases.

Empiezo mi PFC, que si Android y Vodafone no lo remedian, tratará de hacer una aplicación para el Nokia 810. ¿No es gran cosa? Pues sí, porque el Nokia 810 funciona sobre Debian y eso significa GNU/Linux y disfrutar de las frikezas de la vida.

Poco a poco, en esta categoría iré escribiendo todo lo que sea menester, tanto para que mi tutora siga el ritmo de mis avances (con el rss del PFC) como para dar un poco más de información, dentro de lo poco que pueda aportar, sobre como programar en este dispositivo.

De momento estoy a la espera de que se descarguen los 300 y pico megas del SDK, que pasarán a ser 900 y pico tras la instalación. Es curioso, lo primero que he leído es que el kernel de Ubuntu es ‘incompatible’ con el SDK, esto promete ser divertido, pero cada cosa a su tiempo.

Espero que esta sea la primera de muchas, divertidas y nocturnas entradas.

Daño

Me apetece contar mi vida y me apetece escribir tonterías, pero después de ir a la uni, ir a trabajar, salir a correr, raparme y reinstalar wordpress… pocas ganas me quedan para escribir tonterías, así que… tendré que contar mi vida. Eso sí, le voy a poner banda sonora.

Hay veces en la vida que uno no sabe elegir, unas veces te encuentras con un número par de novios/as, otras veces no sabes si estudiar el grado o no, no sabes si renovar una beca o irte a trabajar fuera… (lo de los novios no es mi caso, pero me consta que ocurre).

Yo me encuentro dudando entre todo lo demás, pero… hay una duda que me corroe ahora mismo y es imprescindible para mi solventarla. ¿Qué versión de Hurt es mejor?

Primero la de Johnny Cash, un cantante de música country que antes de morir versiona una obra maestra de NIN.

Llevo dos días cantando esta canción que me encontré en youtube por casualidad. Viendo al señor de negro tan mayor y aún con esa fuerza… se me pone el pelo de punta y no es broma.

La otra versión, en directo, es de los originales, es decir Nine Inch Nails, es decir Trent Reznor, un genio de la música. Se me ponen los pelos de punta de otra manera y estoy seguro de que si me he rapado hoy es por culpa de este maldito vídeo.

Es preciso señalar que si tuviera que enamorarme de algún hombre en esta vida, lo haría de dos. Robin Finck (guitarra de NIN y de Guns N’ Roses) y de Henry Ian Cusick (Desmond en Perdidos). ¿Qué relación tiene con esta entrada? Ninguna que yo sepa.

Dudas musicales aparte… me encuentro bien, desde mi cumple todo ha ido bien y estoy alegre, pero temiéndome que me peguen un palazo en todo la cara en algún momento. La verdad es que no sé por qué. He hecho pleno, tengo un proyecto final de carrera que me promete diversión… Pero así soy yo, me sorpendo de estar tanto tiempo contento.

En breve intentaré hacer una entrada escribiendo tonterías o relatos, como a mi me gustan, a ver que tal se me da, desde las galletas, creo que no escribo tonterías.

I will let you down
I will make you hurt

¡Nota! Todos los enlaces se abren en pestañas nuevas, porque son imprescindibles todos.

Dell Mini 9, algunas teclas no funcionan

Dell Mini 9

Estas navidades hemos comprado dos Dell Mini 9 en casa. ¿Las razones? Mis padres no tienen ordenador y mi hermana está todo el día en movimiento. ¿Las verdaderas razones? Vienen con Ubuntu y quiero enseñar a usar Linux a mi familia.

En principio, los ves y dices: que monada, pero a mi esa sensación me duró unos minutos. Los dos portátiles vinieron estropeados. Los dos con un fallo por el que no se podía cargar la batería y uno de ellos con un problema en el teclado que hacía que siempre estuviera pulsada la tecla de la flecha izquierda.

En uno de los minis pude solucionar el problema con la batería a base de actualizar BIOS y aplicar configuraciones extrañas, en el otro no pude, porque ni recordaba todo lo que había hecho con el anterior, cosas que sólo me ocurren a mi.

Resultado, llamada al servicio técnico de DELL, nueva batería para cada uno y el de la tecla mal… mal se quedó.

Otra llamada al servicio técnico y reemplazaron las tripas del que quedaba por arreglar. Al principio, todo parecía correcto, pero al poco de usar el teclado nos dimos cuenta de que no podíamos escribir nuestra querida @. Alt Gr y otras teclas no funcionaban. Después de mucho pensar, en uno de los foros de dell encontré la solución.

  • Desenchufar y apagar el portátil
  • Mantener pulsadas las teclas Fn y K
  • Enchufar el portátil
  • Encender
  • Soltar las teclas

Con eso, por fin logramos poder usar nuestro dell mini 9. Ahora sólo me falta descubrir porque usando Ubuntu 8.10 para i386 no funciona el Bluetooth y por qué usando Ubuntu 8.04 lpia sí que funciona. Maravillas de este cacharrín.

El mejor fin de semana

Hace mucho tiempo que leí La Historia Interminable y hay muchas cosas que se me han olvidado, quizá sea momento de volverla a leer. Una de las cosas que sí recuerdo es que decían que había una montaña que siempre se subía por primera vez. El tiempo pasaba y la gente olvidaba quien la había subido y alguien la subía de nuevo por primera vez. Eso me ha pasado a mi este fin de semana.

The IT crowd en el portal de mi casa
Mis niños en el portal de casa

Supongo que he tenido fines de semana más brutales que este, más divertidos, más especiales, pero ahora mismo de este fin de semana es del que guardo mejor recuerdo. Todo empezó celebrando mi cumple el viernes, descansando (jugando al Call of Duty hasta las 6 am) el sábado, viendo la mejor final de la SuperBowl de la historia el domingo y yendo a currar el lunes de empalmada y por la noche a un concierto de los Kaiser Chiefs.


Los Kaisers liándola

No creo que haga falta decir que estoy acostumbrado a que mis cumpleaños universitarios caigan en exámenes y claro, tanto jolgorio me ha cogido por sorpresa. ¡Bendita sorpresa!


El Touchdown más largo de la historia de la SuperBowl

Lo malo es que en estas cosas nunca puede estar todo el mundo, pero imagino que eso pasa siempre, algunos andaban pasándolo bien, así que al menos me quedo tranquilo.

Por cierto… los 25 me sientan genial.