Guardando valores con Gconfd

Esta entrada no es exclusiva de Maemo, ya que podemos programar utilizando Gconf también desde otros entornos, normalmente un GNU/Linux con GNOME.

Aunque en principio la existencia de un registro nos puede recordar al registro de Windows, sobretodo si comparamos sus editores regedit y gconf-editor, hay una diferencia clara entre ambas opciones. El registro de la empresa de Redmond, almacena valores tanto para configuraciones de usuario como para configuraciones de sistema. Por otra parte, el registro de los sistemas con el pingüino, sólo almacena configuraciones pertenecientes a un usuario concreto. La principal ventaja, en caso de que estropees algo jugando con el registro, sólo corre riesgos tu usuario.

La funcionalidad que nos ofrece el uso de un registro es poder acceder de forma centralizada a valores de variables “públicas”. Digo públicas porque quiero recalcar que los datos del registro son accesibles a todas las aplicaciones que esté ejecutando el usuario. Esto nos provee de otra forma más de intercomunicar aplicaciones.

Por poner un ejemplo: tenemos un programa que detecta nuestra posición y queremos que cuando estemos en nuestro lugar de trabajo, utilice el proxy de la empresa. Pues modificamos la clave reglamentaria y listo. Gconf nos proporciona, además, notificaciones, para que si estamos vigilando un valor y una tercera parte hace un cambio podamos reaccionar. En nuestro ejemplo, el navegador sería avisado de que se ha cambiado el valor del proxy y haría las peticiones a través de el.

A la hora de trabajar con el registro es importante recordar algo que al menos a mi se me olvida a veces: los valores por defecto. ¿Qué pasa si la clave no existe? ¿Qué pasa si la clave tiene un valor que no nos interesa?

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