Acelerar vídeo en Ubuntu

Hace poco he hecho una de esas compras que parecen arriesgadas pero que enseguida muestran todo su potencial, se trata de una tarjeta gráfica NVIDIA 9500 GT. Un poco viejuna podrán pensar, pero es que se da la casualidad de que no la quiero para jugar, sino para ver vídeos en alta definición (aunque en realidad la mayoría no van a pasar de 720p) en mi nuevo monitor de 23″.

Ahora mismo tengo dos ordenadores, un portátil y un sobremesa, pero desde que compré el portátil apenas usaba el otro, más que nada porque era menos potente (y versátil). A la hora de enchufar el monitor se me ocurrió que debería tenerlo en el sobremesa, por ninguna razón en especial.

Mi sobremesa cuenta con P4 a 2GHz y 2GB de ram, está viejito el pobre, aunque es capaz de correr sistemas operativos como Ubuntu con mucha soltura (y también WIndows 7, para mi sorpresa), pero a la hora de reproducir vídeo (o juegos en flash, o vídeos en flash) todo el trabajo lo hace el procesador y la verdad es que se pone al límite con vídeos “normales” y no puede con 720p o superiores.

Pero llegó la 9500 GT a casa y con ella la tecnología VDPAU que logra que la GPU de la gráfica eche una mano (en realidad carga con casi todo el trabajo) y francamente, son los 60€ con más rendimiento que he gastado últimamente.

Los pasos para sacarle el máximo partido son muy fáciles:

  • Instalar el ppa de VDPAU
  • Instalar los últimos drivers de Nvidia desde el ppa
  • Instalar el mplayer compilado con VDPAU y/o motores xine (creo que un sudo apt-get install smplayer auna este paso y el anterior)
  • Decirle al smplayer (o al que hayas escogido que utilice VDPAU, Opciones -> Preferencias -> Vídeo -> Driver de salida -> vdapau)

Ha sido muy fácil y el rendimiento es excelente, esperemos que con la nueva versión de flash (10.1) también se acelere este formato, aunque ahora mismo no sé si esa característica estará disponible también en Linux.

Hay mundo más allá de tu PTR

Por norma general me gustan más los títulos autoexplicativos, pero este me gusta.

El hecho: Hace unos días el Gobierno se equivocaba al querer sacar una ley en la que una autoridad no judicial iba a tener capacidad para cerrar un web que distribuyera contenido pirata.

Mi opinión: El que una autoridad no judicial tenga capacidad de cerrar una web no me gusta. El Gobierno dijo que no iba a cerrar ninguna web, que el reglamento se aclararía, pero a mi no me entra en la cabeza hacer una ley de algo que no se va a hacer cumplir me parece que no tiene ningún sentido.

El hecho: La blogosfera arde y se leen cosas como “que se le acabe la subvención a los artistas”, que “si su modelo de negocio es anticuado, se busquen la vida”, “que el Gobierno no debe controlar internet”, “viva la piratería” y otras lindezas.

Mi opinión: Es evidente que la industria del entretenimiento ve como su modelo de negocio se derrumba, es cierto que algunos de los artistas más conocidos y de los miembros de la SGAE cada vez que hablan sube el pan, pero eso no significa que se les de o deje de dar subvenciones. La industria minera también las recibe, así como los agricultores que plantan lino, los abonos de transporte, las PYME e infinidad de cosas más, el dinero de los impuestos es, entre otras cosas, para repartirlo. Las subvenciones tienen su lógica y por muy mal que nos caiga Ramoncín © no debemos dejar a los artistas sin dinero. O al menos a mi me daría vergüenza pertenecer a un país dónde no se haga música, ni películas, ni teatro, ni cuadros de calidad, porque a los internautas les cae mal la SGAE. Por supuesto, lo que hay que hacer es procurar que el dinero se lo lleve quien lo merece, pero en eso me imagino que no hay mucho debate posible.

Sobre la piratería lo tengo claro. Yo pago por música y películas. Me gusta ir al cine, me gustan los conciertos. El problema para mi es que los distribuidores no se han adaptado aún y por eso no puedo comprar más, pero el día que Showtime me de la opción de comprar todas sus series por una cuota mensual para verlas en alta definición y sin tener que almacenarlo en mi PC, tengo claro que seré su cliente. La cultura de lo gratis me parece bien, pero hay que tener claro que hacer un disco, una serie o una peli tiene un precio y si nadie está dispuesto a pagarlo, no se van a hacer más. Habrá gente que haga cosas por amor al arte, por supuesto, pero en el mundo en el que vivimos, ¿qué pasaría si en la radio sólo sonara música de gente que no espera ganar dinero? Que la música, como la conocemos, se iría a la mierda, porque la gente quiere vivir de lo que le gusta y si todos nos dedicamos a bajarnos las pelis de moda en screener, estamos incumpliendo la ley, jodiendo a la industria y jodiendo a los artistas. Por supuesto yo ni defiendo este modelo de negocio ni de vida consumista y además creo que algo pasará para que el ocio no se acabe. Algo como lastfm, spotify o similar, pero todos sabemos que si no hay ingresos, esos servicios no se mantienen del aire.

Sobre lo de que los Gobiernos no deben meter mano a internet… ¿y de los pederastas nos encargamos nosotros? Los Gobiernos deben ser el reflejo de la ciudadanía. No me entra en la cabeza que el spam se vaya a acabar si los Gobiernos no deciden que eso es delito. Lo que no se puede hacer es querer intervención gubernamental para lo que nos gusta y que no intervengan para lo que nos venga mal a nuestro bolsillo.

Me da a mi la impresión de que bajo un asunto en el que se tiene razón, los jueces son los que tienen que cerrar las webs (o lo que sea) se están metiendo muchas cosas y hay mucha gente interesada, desde las empresas de gestión de derechos de autor hasta los vividores de la internet y, francamente, que el poder lo tenga la SGAE o los de la economía de la cancamusa me es indiferente.

Fin del asunto: me alegra que, de repente, se hable de política entre alguna gente, pero me parece que hay quien cree que es más importante lo que pasa con internet que el resto de cosas de su vida, por eso me da la impresión que la mayor parte del posible voto descontento con el PSOE, por este asunto, se va a ir al Partido Pirata y pienso que es un error ya que lo que debemos tener es un Gobierno que se preocupe del total de sus ciudadanos, no quiero ni ver que pasará si los mineros sacan su propio partido, los agricultores o los trabajadores de la construcción. Pero esto es otro tema y será tratado en otra ocasión.

Un loco de dientes sudorosos

Ayer pasaba por delante de la tele y vi que estaban poniendo El Club de los Poetas Muertos. Una peli con 20 años encima y que recuerdo de manera especial porque, al menos por un tiempo, fue la película favorita de mi hermana.

Me senté a verla un ratillo, la última vez que la había visto habría sido hace diez años o así. La escena que me cuadró tenía lugar en la clase. Por lo visto el profesor había mandado a sus alumnos a escribir algo de poesía. El bueno de Todd Anderson (Ethan Hawke) está nervioso porque no ha podido prepararse nada, parece un tío bastante vergonzoso. El profe le invita a subir a la tarima y a decir lo que se le ocurra sobre la foto de un escritor que hay sobre la pizarra (no sé quien era) y en un alarde de genialidad, el bueno de Todd lo describe como:

Un loco de dientes sudorosos

Sentado en el sillón, dije la frase unos cuantos segundos antes de que viniera a cuento y me sorprendió muchísimo acordarme de esa frase. Pero creo que he encontrado la razón de por qué la recuerdo.

Creo que esa frase y la manera de la que sale de la boca de Todd se corresponde con mi manera de escribir. Me gusta adjetivar. Me gustan los adjetivos que acaparan la atención y dejan al sustantivo en la sombra, quitándole el protagonismo. Me encanta cerrar los ojos y dejar que las manos escriban lo que se me pasa por la cabeza, no importa que no sea bueno, sólo importa que sea muy mío.

Para mi es alucinante.

Estos días he estado reflexionando un poco sobre mi manera de escribir y sobre lo que escribo. Ha sido muy extraño y estoy pensando (pensar significa estar atento a ver si algo me suguiere una idea) en que me apetece escribir alguna historia “larga”. Por larga se entiendo algo como Una histeria muy personal. Quizá sea el momento y quizá sea el lugar. Mira por dónde, a lo mejor ya tengo el título.