Triatlón Lisboa 2013

Después de veinte semanas de entrenamiento para la distancia Half Ironman ya he cumplido mi sueño/objetivo de este año, ¡terminar el Half Ironman de Lisboa! ¡Ya puedo decir que soy un triatleta de verdad!

Foto con la medalla
Con mi medalla

El tiempo ha sido de 5:31:17 (el tiempo de la foto es desde que salieron los de distancia olímpica, unos 20 minutos antes) que se reparte en:

  • 1.9 Km de natación en 39:52 (puesto 274)
  • Primera transición en 3:58 (puesto 306)
  • 90 Km de bici en 2:52:33 (puesto 225)
  • Segunda transición en 2:56 (puesto 310)
  • 21 Km de carrera en 1:52:05 (puesto 241)

La verdad es que estoy contentísimo (puesto 230 de 374), hice la carrera con mi amigo y compañero de fatigas deportivas Crlitus y también conté con los ánimos de mi familia y Mari Luz. Hay que decir que con estos ánimos es fácil llegar a dónde sea.

No hay que ser muy listo para darse cuenta de que tengo que mejorar en las transiciones y en la natación, dos cosas que no me preocupan mucho porque la natación la hice muy por debajo de mis posibilidades y porque en la primera transición se me atascó la cremallera del neopreno y en la segunda… llevo tenis con cordones.

Las sensaciones han sido buenas en casi todo momento, salvo los últimos 15 Km de bici y los 2 primero de carrera en los que estaba fatigado (muy pocas pulsaciones) y no podía hacer nada. Tras comer un poco (mucho en realidad) en la primera vuelta de la carrera me fui encontrando mejor y aunque no tenía capacidad para ir rápido, fui a un ritmo medio de 5:37 muy razonable.

La natación un poco agobiante, siempre he salido el último y despacito por mi baja forma y esta vez me equivoqué con esa filosofía, he llevado siempre un ritmo mayor que los de mi alrededor y entorno a las boyas es complicado adelantar. Para la próxima, saldré más rápido, tengo fondo como para sprintar de inicio y luego aguantar (lo sé porque lo he entrenado).

Foto de la salida nadando
Salida a nado

La bici, estupenda. ¿Puesto 225 sin aerobars, casco aerodinámico, ruedas de 1000€ o cuadro de 3000€? Cada vez que pasaba a una bici de carbono, me daba la risa. Salvo la última vuelta, me encontré bien, con un acople digno en la bici. Quizá me falto pensar mejor los avituallamientos ya que no cogí alimento sólido más que el que llevé de entrada, que se me quedó corto. Hay margen de mejora.

Foto en la bici
En la bici

La carrera, extraña. Al principio pensaba que iba a ir a 7 minutos el kilómetro, estoy acostumbrado a salir con fuerzas de la bici y esta vez me adelantaba gente de más de 100 Kilos. Pero en cuanto comí fui encontrando un buen ritmo que junto con el paisaje agradable y los ánimos de los españoles, algún portugués y mi familia me llevaron a la meta sin sufrir mucho. Aquí sólo podré mejorar, creo, si mejoro globalmente la capacidad de sufrimiento y llego al final con más fuerzas.

Se me quedan muchas cosas que contar, pero es difícil. Lejos quedan los (aproximadamente) 52 Km de nado, 1250 Km de bici y 325 Km de carrera que han sido competición y entrenamiento. Atrás el dormir poco, el tratar de  compatibilizar vida, trabajo y entrenamiento. Ahora ya sólo quedan fotos y recuerdos. Cada día que pasa esos recuerdos se irán borrando y un nuevo objetivo se me meterá en la cabeza, de momento, sigo recordando.

¡Gracias familia y amigos por ayudarme!

Se va el 2011

Este año han pasado muchas cosas.

Ha sido el año de mi comienzo en el mundo laboral, experiencias contradictorias. Por un lado he encontrado gente genial (que no empezaré a nombrar porque me pongo sentimental) y por el otro me he dado cuenta de lo mal que se hacen las cosas, de la cantidad de humo que se vende y de que siempre terminan pringando los mismos. No voy   a entrar mucho más en este tema que me cabreo.

Ha sido año de indignación. Nos roban y, además, se ríen de nosotros. Los alcaldes que se suben los sueldos tras ganar elecciones, los presidentes del gobierno que como primera medida hacen lo que había prometido no hacer durante toda la campaña, los especuladores que juegan con la vida de millones de personas, los que pegan con impunidad… Luego algunos preguntarán por qué se indigna la gente.

Este año ha sido un año muy deportivo. Me he comprado una bici y he corrido la versión de 21km de la Tenerife Blue trail. Un total de 784km corriendo y 1017km en bici. ¡No está nada mal!

Con mis amigos de la uni hemos asentado tradiciones como el día del cochino o ver la NFL e inventado otras como Acción de gracias y 12 bares, 12 cañas. Además, especialmente gracias a Rober y Elena, hemos disfrutado de muchas tardes por el centro, tomando café, tartas y cañas cuando más falta me hacía.

En el apartado tecnológico… trabajo con NFC y móviles (unas veces BlackBerry y otras Android) y no paro de usar Google+. Sigo pensando que es normal que salgan empresas nuevas mucho más competitivas, las empresas que no tienen interés por tener profesionales bien preparados son muy ineficientes.

En breve mis intenciones para 2012.

Un día en las carreras

Esto lleva demasiado tiempo quemándome los dedos, pero como soy un cobarde, no lo escribo. Desde el día que vi World Record, uno de los Animatrix. Con forma concreta cuando empecé a contar los latidos.

Anteriormente:

Último entrenamiento, día antes de la carrera.

No habrá más series, no habrá más pesas, no habrá más nosotros, mañana es el día de la carrera y estamos terminando el entrenamiento.

Pongo las manos en el suelo, salida sin tacos. El tartan es rugoso y, aunque no es lo ideal para las carreras de velocidad sostenida, disfruto con los pequeños cuadraditos clavándose en mis dedos bajo mis 80 kilos de peso.

Salida explosiva y controlada, no hay que arriesgarse a ninguna tontería, frenamos levantando bien las rodillas y sin arrastrar los pies. Las series han sido cortas y las sensaciones son de poder llevar a cuestas a un carro con su mula si hiciera falta.

Me quito las asillas del body y me voy a estirar, tranquilo, hablando con los compañeros. Después en bici para casa, una ducha y algo de IRC.

Segunda cena y a la cama.

En la cama, noche antes.

No estoy nervioso pero repaso la carrera una y otra vez, son apenas 300 metros, lo suficiente para quedarte vacío si lo das todo demasiado pronto o para no tener opciones de disputar la carrera si te reservas demasiado. Adoro esta prueba: velocidad, resistencia, cabezonería y determinación. Adivina de cuales voy sobrado.

Hago la salida, llevo el paso del principio, cambio de ritmo y aprieto los dientes al final. Una y otra vez. Conozco el ritmo de mi cuerpo mejor que un músico el compás de sus partituras.

Mañana de la carrera.

Desayuno de todo, leche, jugo de naranjas, plátanos y galletas. Voy a tener ganas de vomitar al llegar, lo mismo me da que sea por el desayuno que por el esfuerzo.

Me visto, mallas cortas del equipo, chándal. Cómo me gusta este chándal. Si creyera en gilipolleces de supersticiones, tendrían que ver con el equipaje de mi equipo. Azul y blanco.

En la pista.

Llego, saludo, veo alguna prueba anterior y salgo a rodar unos minutos en chándal, cada pisada sobre el césped está medida, juego con mis tobillos, calentando los gemelos, a saltitos.

Estiro y dejo el chándal en la mochila, pero me pongo las mallas largas. Eso significa que aquí ya no pienso sino en mi y en  mi música.

Unas progresiones suaves y unos ejercicios dignos de cualquier cole a la hora de gimnasia. Pero eso es lo de menos, mi cuerpo está casi listo, lo único que queda es concentrarme, saber dónde estoy y cómo lo voy a hacer.

Unas progresiones más fuertes, pero cortas, mientras espero mi serie, la cuarta. A estas alturas ya me estoy meando encima, aunque acabe de salir del baño.

Sale la tercera serie y me voy a mi calle. Miro los tacos, pero yo salgo con el derecho delante, los quito. Cuento con palmos y dedos, giro la base un poco más para aprovechar la curva a mi manera. Las manos, otra vez, con marcas de cuadraditos, esto es territorio conocido.

Me quito las mallas largas. Aún no es medio día y corre algo de fresco, que noto en las piernas. Pruebo los tacos. Lleno los pulmones, suelto lo mínimo posible, aprieto los tacos y no me gusta la sensación. Nunca me ha gustado, ni con tacos altos ni con bajos, pero sigue estando en territorio conocido.

Salgo medio fuerte, con mucha frecuencia y a los diez pasos me dejo ir. Me planteo si habré calentado bien o si importará el calentamiento. Han dicho contra quienes corro en mi serie pero me da igual, voy por mi calle, en mi pista y en mi prueba. Pero sólo unos pocos lo sabemos.

La carrera.

Espero detrás de los tacos.

A sus puestos.

Unos pasos adelante, estiro las piernas hacia atrás, sin matar a quien pisa los tacos, me planto de rodillas en el suelo y espero a que los demás bajen las manos. Lo siento chicos, pero no voy a perder ni un poco de energía en aguantar mi peso más de lo necesario, aunque algún juez me haya dado alguna vez el listo sin tener las manos en el tartan.

Bajo las manos, bajo la cabeza, recuerdo estar atendiendo al dispara, puedes esperarlo y reaccionar o simplemente estar concentrado y reaccionar sin esperas. Yo no dudo, toda la agresividad se canaliza a despegar con el ruido de la pistola.

Listos.

Levanto el culo, estoy comprimido, con todo el peso sobre mis manos, pero esta vez no me preocupan los cuadrados. Si me movieran un centímetro más me caería de boca.

Pum.

Aprieto fuerte y salgo bien, el ritmo es bueno, voy pisando con el talón durante los 100 primero metros, así lo he decidido. Voy por fuera y la ventaja inicial que eso supone me da confianza, mi cuerpo sabe que este es el ritmo de las series, va controlado. Mi cabeza firme, la zancada corta y los pies al culo. Maldito seas Michael Johnson.

Llego a la curva, la adoro, aquí ganaré o ganaré la carrera. Le doy 20 metros antes de cambiar el ritmo, alargo la zancada, braceo y me adapto a correr con mi centro de gravedad a la izquierda de mis pies. A la altura del 150 ya voy al máximo de mi velocidad, no puedo correr más elegante.

Cara seria al comprobar que ya hay alguien a mi altura y aún me quedan 50 metros de ir por fuera. Oigo a Andrés, tan claro como el agua darme ánimos, aprieto los dientes y trato de mantener la velocidad lo máximo posible.

150m, 100m, 80m. Las piernas dicen basta. Es una sensación que se puede describir, pero no lo voy a hacer. Quien la haya disfrutado y padecido, que la recuerde. Si no has llevado tu cuerpo nunca al hasta el límite en el deporte, si no sabes lo que es sufrir un entrenamiento tras otro para volver a sufrir en la carrera, si no has sentido el sabor a sangre en la boca, las ganas de vomitar y que todo eso quede eclipsado por las ganas de ganar, no has hecho deporte.

Voy un par de metros por detrás y no es lo que quiero, aprieto más los puños, seguramente los únicos músculos que aún funcionan con normalidad en mi cuerpo, y me concentro en tirar mentalmente de los brazos, de las piernas, de doblarme un poco hacia delante, de no darme por vencido.

La meta se acerca, mantengo el ritmo como nunca lo había hecho y nunca lo volveré a hacer, gano la carrera. El dolor de dientes y las ganas de tirarme en el suelo son secundarias, tampoco oigo los aplausos. Medio oigo la marca por el megáfono. ¿En su día hubiera sido mínima para el campeonato de España al que nunca iría?

Después.

El periodista viene a entrevistarme, le digo que estoy contento, he hecho mi mejor marca y que es gracias a mi compañero, que iba por delante. Voy a buscarlo, con los cuádriceps que no saben ni qué es lo que quieren hacer. Le felicito.

Y ya ha acabado todo, me felicitan, me dan un trofeo, pero eso ya no es un reto. Recuerdo de nuevo las partes importantes de la carrera, le digo a Andrés como cambié de ritmo delante de él.

Sólo deseo hacerme mayor y correr el 400ml, individual y en el decathlon, por fin una prueba en la que soy mejor. Eso no va a ocurrir nunca, pero la manera de preparar, las ganas y el entusiasmo me valen para muchas otras cosas aún hoy.

Tenerife Blue Trail 2011

Hace ya algo más de una semana que crlitus20 y yo corrimos la versión de 21km de la Tenerife Blue Trail, una carrera ‘por el monte’ con variantes de 100km, 50km, 21km y 6km.

En realidad el fin de semana pasado pensábamos estar corriendo el Maratón de Madrid, pero tras correr el Medio Maratón (en 1:45) no estábamos muy animados. Así que buscando carreras chulas por mis islas nos encontramos con la Blue Trail y nos apuntamos. Tras ver el siguiente vídeo sabíamos que no nos habíamos equivocado.

La carrera fue impresionante, el mezclarnos con la gente que hacía las versiones largas de la misma hacía que no pudieras protestar por el cansancio, los paisajes preciosos… Lo de menos fue el tiempo de 3 horas, porque, por lo menos a mi se me pasó volando.

Gracias a que mi familia estaba motivada, tenemos unas fotos fantásticas, no sólo de Carlitos y mías, sino de otros participantes y de los paisajes de la zona.

Dicho todo lo anterior (que no refleja ni de cerca lo muchísimo que me gustó la carrera), decir que si el año que viene seguimos en forma en la época que decidan repetir la carrera, intentaremos tomar parte en la de 50km.

Para terminar, uno de los vídeos, amenizado por los comentarios de mi compañero de fatigas.

¿Te apuntas a la siguiente?

Una de carreras

¡He terminado mis objetivos deportivos! Ahora sólo quedan los académicos, pero dejemos eso para otra entrada.

Durante estas 12 semanas que ha durado mi entrenamiento para la media maratón he logrado unas cifras muy divertidas que me gustaría compartir:

  • 315,8 km recorridos.
  • 28 horas, 18 minutos, 41 segundos
  • Una media de 11.15 km/h

Es posible que algunos días me haya olvidado de anotarlos, porque las cifras me resultan bajas…

Y todo eso ha logrado que mi marca en 10km se quede en 44:08 y la de la media maratón en 1:47:06. En ambas distancias considero que tengo margen para mejorar, pero no me preocupa demasiado, mi objetivo ahora es estudiar y hacer deporte relajadamente, patinar, correr poquito, mucho sol…

Pero no puedo negar que mi mente busca incansablemente un reto deportivo que me motive (la maratón completa no es una opción aún).

Preparando la Media Maratón: semana 4 de 12

Sí, es cierto me he comido un par de semanas, pero prometo que he salido a correr como tenía previsto, lo que pasa es que comparto los datos en un wave con los amigos más propensos a llenarse de barro y me da pereza publicar, pero bueno, aquí van unas gráficas (las tablas me dan mucha pereza).

Distancia (Kilómetros)

Velocidad media (Km/h)

Evolución

En realidad las distancias y velocidades del sábado y el domingo pertenecen al domingo y al lunes, por lo que se puede apreciar el efecto del mal tiempo en la velocidad media.

Ayer fue un día increíble para correr, agua, agua-nieve. nieve y mucho barro. Calculo que habríamos unos 10 idiotas corriendo, pero la verdad es que es uno de los días que más realizado me he sentido, la sensación de lucha contra todo no tiene precio. Abrir la boca y que te entre la nieve es maravilloso. El problema es cuando la nieve se te mete en los ojos, o cuando te entran unas pájaras que estás a punto de caerte al suelo o dormirte.

En general lo peor el barro y los charcos, pero una vez que asumes que vas a correr con los pies mojados, procuras no caerte por evitar un charco, lo pisas fuera y a por el siguiente paso.

Otra imagen divertida ha sido mirarme los muslos mientras iba corriendo, ver las mallas con una fina capa blanca de hielo ha sido suficiente para motivarme más y terminar los 13 kilómetors (en un tiempo lamentable de casi 78 minutos).

En fin, que con este invierno, o te mueves o te aburres.

Preparando la Media Maratón: semana 1 de 12

Este es mi plan de entrenamiento para la media maratón. Espero seguirlo hasta el final y llegar a la meta con una sonrisa. De momento estos son los datos de la primera semana:

Martes Miércoles Jueves Sábado Domingo
Distancia 7.22 Km 7.06 Km 7.08 Km 5.06 Km 9.38 Km
Velocidad media 10.33 Km/h 10.12 Km/h 9.71 Km/h 10.42 Km/h 10.97 Km/h
Notas Cambios de ritmo

En próximas semanas pondré comparativas a ver si se nota algún cambio.

Me he olvidado las unidades en la gráfica 🙂 Luego lo arreglo.

2010 intenciones

Hace ya unos cuantos días que Rober hacía una llamada general para que contásemos lo que esperamos del 2010, me he retrasado un poco, espero que me sepa perdonar.

No son muchas, pero son las que se me ocurren ahora mismo. Es posible que me falten cosas relacionadas con la música o con la política, pero con este frío (tengo los pies helados) es difícil pensar.

Creo que si cumplo más de la mitad estaré contento, pero vamos a por todas.

  • Terminar la carrera.
  • Intentaré trabajar en algo que me apasione y sea un reto.
  • Crearé mi primera aplicación para Android (más detalles a partir de Marzo).
  • OGT Inc. dejará de ser un proyecto simplemente (copiado de Rober).
  • Enamorarme al menos una vez cada fin de semana (no pasa nada si es de la misma persona/bar).
  • Correr una media maratón y una maratón completa.
  • Sacar más fotos.
  • Irme muy lejos o quedarme dónde estoy.
  • Hackear algunas cosas, preferiblemente relacionadas con GNOME.
  • Mantener el contacto con la gente “que me da la vida”.
  • Conocer más gente de las que me la quitan.
  • Placar a Chemi y dejarlo sin aire (desde el cariño).
  • Sobrevivir al día siguiente de la superbowl en el curro.
  • Organizar un cumple conjunto con Aida.
  • Montar un miniservidor casero con OpenSolaris y ZFS.
  • Ver a Pearl Jam en el BBK (y a Rammstein).

Una de zombies

La música es la que sonaba mientras corría y se me ocurría la idea, la letra es un tanto despreciable, pero es lo que hay, a lo mejor describe la sensación de estar agobiado en la calle.

Sábado, 04:47, entre la Calle de las Huertas y la Calle de Jesús, a apenas 100 pasos de la comisaría de policía más cercana.

Realmente no recuerdo que hacía a esa hora de camino a casa, los bares por Huertas cierran a las 3:30, y si venía de más lejos no tenía sentido regresar a casa por la calle Jesús, porque mi casa está antes. En cualquier caso, la sangre y los dientes rotos esparcidos por la acera demuestran que la acción ocurrió allí y no en otro lado.

Por supuesto hacía frío ya, estábamos terminando el mes de Octubre, y en Madrid lo normal es salir con chaqueta. Digo lo normal porque yo no suelo hacerlo. Me gusta el frío y no veo sentido a cargar ropa que te vas a quitar en un local con el riesgo de que te la roben. Supongo que esa chaqueta gorda, el por qué la llevaba es otra incógnita de la noche, me salvo de, al menos, un par de buenos golpes y arañazos.

Estoy acostumbrado a ver a yonkis pinchándose en mi portal al salir a correr, así que cuando alguien me palpó por la espalda fue en eso en lo que pensé, un yonki que no puede dormir, y no andaba yo muy desencaminado, esa tía no podía dormir, ni lo haría en mucho tiempo. En la vida real uno no piensa que se pueda encontrar con un zombie en mitad de la calle, no es culpa mía que me pillara por sorpresa.

Lo primero que hice al notar que me tocaba fue saltar a un lado, eso no hizo que esquivara un puñetazo en la cara, pero quizá hizo que no me lo comiera del todo. Nunca me he peleado con nadie desde que soy adulto, así que me llevó un buen rato reaccionar mientras aquella cosa me golpeaba en el pecho y en la cara. Cuando me di cuenta de lo frías que estaban sus manos al tocarme la cara me dio muy mal rollo, pero seguía siendo una pieza del puzzle que mi subconsciente se negaba a resolver.

Ya un poco más espabilado, me fui moviendo para que no me tocara, me daba asco. Fue entonces cuando la luz de una farola la iluminó. Entonces lo vi claro, esa tía estaba muerta. No había sangre en su rostro ni en su ropa. No al menos sangre roja. En la cara tenía zonas negruzcas y deformes que deduje que sería carne podrida. El pelo era normal y su ropa… no recuerdo como era su ropa.

Me sorprendió cual fue mi manera de actuar una vez que me di cuenta de dónde estaba metido. “Patada en los huevos y salimos corriendo”. Ahora me río, porque aquella cosa en vida fue una mujer, pero fue lo que pensé. Lancé mi 45 y medio contra su entrepierna, confiado en que dejaría atontado a mi oponente y me daría tiempo a llegar corriendo hasta el portal. Pues bien, no pareció inmutarse y no creo que fuera porque le pegara flojo por ser una chica.

Esa primera patada es de las que mejor recuerdo y aún me da repelús sólo pensar en como sonó. No me preguntes por qué pero el sonido que me puede parecer más cercano sería darle una patada a una piñata colgada del techo. Le das fuerte, pero se mueve y no se rompe. Mi pie, golpeó algo blando, hasta que llegó a algo más duro que debió romperse, porque al menos a mi me dolió como si le hubiera pegado una patada a un poste en mitad de la calle.

Cualquiera diría ahora que, incluso con el pie dolorido, hasta yo podría ganarle a zombie corriendo. Quizá. Sólo quizá. Este bicho apestoso no era como los de las pelis en ese sentido. No era lento. Cuando intentaba golpearme en la cara, movía los brazos bastante rápido, aunque luego el golpe no era muy fuerte, me imagino que algunas articulaciones estarían más podridas que otras y que a veces un hombro o un codo no podían resistir la inercia del brazo y simplemente, se doblaban para dónde no debían. Tampoco se desplazaba lentamente, parecía que iba a perder el equilibrio de un momento a otro, pero nunca lo hacía.

Ahora sólo quedaba tirar de los clásicos del buen cine de zombies. Atacar el cerebro. Procuré subir la guardia como si Clint Eastwood hablara conmigo en Million Dollar Baby y cada vez que aquello bajaba los brazos después de fallar un golpe, le daba un puñetazo con todas mis fuerzas en la cara. Era como golpear carne picada, muchísima, de manera que no llegabas nunca a algo duro, se amoldaba. Saltaron dientes, pero esta vez no hubo ningún sonido extraño, imagino que si tenía la boca igual de podrida que la cara, no estarían muy bien fijados.

Después de unos cuantos golpes me di cuenta de que nunca he sabido pegar con los puños. Soy alto y supongo que eso ha hecho que nunca necesitara pegarme para nada, así que me pasó lo que le pasaría a cualquier novato, me despellejé los nudillos. Quién te diga que con la euforia no notas el dolor no sabe de lo que habla, el dolor duele, otra cosa es que sepas que te tienes que joder y te concentres en otra cosa y eso fue lo que hice, decidí pensar y claro, sólo había una solución, golpear la cabeza en lugar de la cara.

¡Ahora sí! Ahora si que había algo detrás del montón de carne picada. ¿Una tabla? ¿Una encimera silestone? No lo sé, pero notaba que mis golpes y mi dolor de nudillos no eran en vano. A partir del tercer o cuarto derechazo el cráneo empezó a crujir, supongo que es imposible partirle el cráneo a puñetazos a alguien, así como es imposible que existan los zombies. No sé, pregúntale a quién hiciera la autopsia a ver si sus huesos se habían deteriorado, yo no entiendo de biología, lo mío son los ceros y los unos.

La cosa no duró mucho más, parece que los golpes fueron efectivos porque al rato cayó al suelo y me pude largar a casa, eso es todo.

Después de mi explicación, me di cuenta de la cara de asombro de los policías que se sentaban al otro lado de la mesa. Sin mediar palabra pusieron la grabación de las cámaras de seguridad de la calle en las que se veía, sin lugar a dudas, como le daba una paliza de muerte a una chica borracha cuyo único delito había sido ir disfrazada el día de Halloween.

¡Feliz Halloween a todos!
Parece que Contando los latidos no será una intro sin histeria 🙂

Contando los latidos

(Espero que esto no se quede suelto y sea la introducción de alguna histeria, más adelante)

Hay una teoría que dice que nacemos con un número máximo de latidos. Si no forzamos el músculo ese que bombea la sangre, nos durará más.

En el documental dónde vi esta teoría, decían que le habían bajado el ritmo cardiaco a unos gusanos y vivían más tiempo. A costa de moverse más lentamente, por ejemplo. Un sonado se había tomado muy en serio esta teoría y hacia deporte muy lentamente, comía muy poco y, en general, no hacía demasiados esfuerzos.

¿Qué sentido tiene andar contando tus latidos?

Después de una revisión le decían al tío que el corazón le duraría mil años, pero que tenía las articulaciones echas un asco y en general con la búsqueda de mantener un ritmo cardiaco muy bajo, había sacrificado otras partes importantes, como la ingesta de alimentos un poco más complicados de procesar (y por tanto de “gasto cardiaco” mayor), el deporte un poco más en serio…

Con todo esto quiero ir a parar a que lo que realmente importa es que disfrutes de tus latidos.

(Actualización, contínúa en Una de Zombies y en Un día en las carreras)